Chemsex
AÑO DE ESTRENO
2015
DIRECCIÓN
William Fairman, Max Gogarty
PRODUCCIÓN
William Fairman, Max Gogarty, Al Brown
GUION
Inaplicable
REPARTO
Dick, Matt Spike, Simon, David Stuart, Enrique,
Andrew, Mark, Miguel
CINEMATOGRAFÍA
Benjie Croce, William Fairman, Max Gogarty
BANDA SONORA
Daniel Harle
VESTUARIO
Inaplicable
PAÍS DE ORIGEN
Reino Unido
DISTRIBUIDA POR:
Peccadillo Pictures
DURACIÓN
83 minutos
83 minutos
ENRIQUE: “Tenía veinte años.
Empecé a explorar el mundo del sexo y las drogas. Las drogas me daban la
confianza que nunca había tenido. Fumaba metanfetamina y eso me hacía sentir
como una estrella del porno. Cuando ya llevaba diez años trabajando en bancos
comerciales en España, y terminé gastando todo mi dinero en drogas sin
considerar las consecuencias de lo que estaba haciendo. Simplemente necesitaba
drogarme. Al final me había convertido en un indigente sin esperanzas, y
comencé a vender mi cuerpo.”
ENTREVISTADOR: “Pero tú eres un
profesional con un alto grado de educación. Tienes una licenciatura y un
master, y a pesar de esto llegaste hasta el punto de vender tu cuerpo.”
ENRIQUE: “Sí.”
ENTREVISTADOR: “La gente va a tu
sauna colocada y siguen drogándose en tu sauna, pero tú te limitas a ganar
dinero.”
ENTREVISTADOR: “¿Tienes seguridad
en la puerta que registre a las personas que entran?”
MARK: “No.”
ENTREVISTADOR: “Ahí lo tienes.”
MARK: “Pero registramos las
mochilas.”
SINOPSIS
El documental recorre el mundo de
las fiestas sexuales combinadas con el uso de drogas intravenosas, práctica
conocida como Chemsex. De esta forma el documental cuenta la historia de un
grupo de hombres que se ven enfrentados al VIH, la adicción a las drogas, las
prácticas sexuales de riesgo absoluto. Todos estos obstáculos provocan que esas
personas reales se vean enfrentadas a un mundo que no les entiende, y que les
rechaza. Estas personas reales se adentran en un mundo de adicción, ya sea en
parejas, en planeadas orgías, o en locales como saunas y cuartos oscuros. Algunos
son conscientes de su problema, otros viven en estado de negación. Todos estos
personajes y el material del documental provienen de la ciudad de Londres.
Más allá de los problemas de
estos personajes, el documental también aborda el trabajo de la única clínica
de apoyo a los adictos al Chemsex, “56 Dean Street” de Londres. Allí trabaja
David, dedicado a ayudar a las personas que sufren estas adicciones, y a
desarrollar programas preventivos que conciencien a los demás del peligro de estas prácticas. Con
acceso a fiestas y situaciones reales de ciertos personajes, el documental no
duda en mostrar situaciones crudas y difíciles de ver. Sin embargo tampoco se
olvida de explorar nociones como la vergüenza interna de los personajes, los
ciclos de autodestrucción, y la posibilidad de la redención.
CURIOSIDADES
El
documental fue producido y dirigido por William Fairman y Max Gogarty. Ambos
decidieron que el tema del Chemsex era algo relativamente nuevo y desconocido
para la amplia mayoría de los espectadores, y decidieron llevar el tema a la
luz.
Su supuesto propósito era que esto generara no solo una consciencia social del problema, sino también una expansión mayor de cobertura sanitaria y profesionales médicos, David Stuart de la “56 Dean Street”. Al Brown, director de “Vice” declaró que había decidido apoyar el proyecto porque siempre le habían interesado los temas complejos y poco cubiertos que involucraban a personas e historias humanas increíbles. El documental también recibió apoyó ante el evidente incremento del uso de drogas recreativas y de prácticas sexuales de riesgo en Londres. Mayormente, la preocupación era que desde la aparición de los antirretrovirales habían provocado una despreocupación creciente ante la posibilidad de contraer el VIH. Incluso existían numerosos casos en los que se buscaba infectarse del virus, para así no preocuparse más de adquirirlo o no.
Su supuesto propósito era que esto generara no solo una consciencia social del problema, sino también una expansión mayor de cobertura sanitaria y profesionales médicos, David Stuart de la “56 Dean Street”. Al Brown, director de “Vice” declaró que había decidido apoyar el proyecto porque siempre le habían interesado los temas complejos y poco cubiertos que involucraban a personas e historias humanas increíbles. El documental también recibió apoyó ante el evidente incremento del uso de drogas recreativas y de prácticas sexuales de riesgo en Londres. Mayormente, la preocupación era que desde la aparición de los antirretrovirales habían provocado una despreocupación creciente ante la posibilidad de contraer el VIH. Incluso existían numerosos casos en los que se buscaba infectarse del virus, para así no preocuparse más de adquirirlo o no.
Brown
consideraba que todos estos estudios demostraban la necesidad de abordar el
tema.
Aunque gran parte de la crítica elogió que estos temas se abordaran por primera vez, otro sector criticó duramente el sensacionalismo de determinadas escenas, y la frialdad de los documentalistas al rodar escenas reales, aunque con permiso, de prácticas que bien podrían ser mortales.
Aunque gran parte de la crítica elogió que estos temas se abordaran por primera vez, otro sector criticó duramente el sensacionalismo de determinadas escenas, y la frialdad de los documentalistas al rodar escenas reales, aunque con permiso, de prácticas que bien podrían ser mortales.
LO MEJOR
Sin duda se trata de las personas
reales que se presentan voluntarias para narrar sus sufrimientos en los temas
abordados. Ese es el material verdaderamente emocional y que logra transmitir
algo. Es posible que la intención básica de la película sea buena, pero su
accesibilidad al público general queda arruinada por su sensacionalismo
desagradable e innecesario.
LO PEOR
No me gusta el sensacionalismo a
la hora de transmitir cualquier tipo de mensaje, y en esta ocasión es una
lástima porque el tema es merecedor de un planeamiento más serio y más
contenido. Si con el sensacionalismo provocas rechazo e incomodidad, se pierde
credibilidad.
Da la sensación, aunque no sea así, que los realizadores de este documental están obsesionados en demostrar algo, al mismo tiempo que lo están para probar lo geniales que son por mostrar imágenes aterradoras, desagradables o incomodas. Esto no es necesario para condenar o concienciar a la sociedad de un problema serio como es cualquier tipo de adicción. Si la gente descubre que tu documental incluye escenas de gente pinchándose, o manteniendo relaciones sexuales con colocones monumentales… la gente no va a ir a verlo, y el mensaje se va a quedar en nada.
Da la sensación, aunque no sea así, que los realizadores de este documental están obsesionados en demostrar algo, al mismo tiempo que lo están para probar lo geniales que son por mostrar imágenes aterradoras, desagradables o incomodas. Esto no es necesario para condenar o concienciar a la sociedad de un problema serio como es cualquier tipo de adicción. Si la gente descubre que tu documental incluye escenas de gente pinchándose, o manteniendo relaciones sexuales con colocones monumentales… la gente no va a ir a verlo, y el mensaje se va a quedar en nada.
Luego hay una deficiencia
evidente de objetividad. Hubo una escena que cabreo considerablemente. Durante
una entrevista a Mark, se descubre que no se molesta en controlar el acceso de
drogas a su sauna, limitando a poner carteles “orientativos” sobre el uso de
drogas. Sin embargo los documentalistas proceden a pasar un buen rato
explorando su sauna y publicitándola.
MI CALIFICACIÓN
4- Regular
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